Paderne, banco de ensayo para mejorar la resiliencia del viñedo

El proyecto europeo ECOSPHEREWINES ha trabajado durante tres años en el municipio coruñés

Paderne, banco de ensayo para mejorar la resiliencia del viñedo

“Combinar prácticas y elementos del paisaje tradicional con herramientas más avanzadas de análisis para apostar por una viticultura mejor preparada para el futuro”. Con este planteamiento, el proyecto europeo ECOSPHEREWINES ha convertido durante los últimos tres años las casi diez hectáreas de la histórica parcela de A Picha, en Paderne (A Coruña), en un laboratorio vivo en búsqueda de una viticultura “más verde”.

Las actuaciones se han organizado en tres grandes áreas. La zona 1 se ha centrado en mejorar la salud del suelo mediante técnicas de manejo más sostenibles, y los primeros resultados muestran una mejora significativa del vigor y del contenido de clorofila de las vides con los acolchados de tojo y las cubiertas vegetales de mostaza. 

La segunda zona se ha destinado a la futura recuperación del viñedo tradicional y la preservación de la diversidad genética de la IGP Terra de Betanzos. En esta fase, por una parte, se han acondicionado varios «taludes comestibles» con árboles autóctonos como manera natural de contención de las zonas abancaladas y, por la otra, se han aplicado abonos lactofermentados (sueros) para mejorar la microbiología del suelo.

En la tercera zona se ha demostrado que mejorar un viñedo también implica actuar sobre el paisaje que lo rodea. En este caso se recuperaron caminos y muros de piedra seca, se restauró la fuente de A Picha -que da nombre a la parcela- su charca y otras zonas húmedas que puedan ayudar a la biodiversidad local. La actuación se completó con la regeneración del bosque de ribera para regulación climática y la plantación de un bosque de frutales y bandas florales para favorecer la presencia de polinizadores. 

El siguiente reto es transferir el conocimiento generado para facilitar su aplicación por viticultores, bodegas y otros territorios vitivinícolas. Pero más allá de cada actuación concreta, A Picha permite visualizar –según inciden desde la Fundación Juana de Vega, impulsora del proyecto– una de las principales conclusiones del proyecto: “producción y conservación no son objetivos contrapuestos. Recuperar variedades locales, mejorar la salud del suelo y conservar muros, zonas húmedas, bosques de ribera y otros elementos del paisaje puede contribuir a construir viñedos más sostenibles y resilientes, al tiempo que se refuerza la identidad de los territorios y el valor diferencial de sus vinos”.

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