Marineros por un día a bordo del barco Abuelo Sebas 

El GALP Ría de Pontevedra, a través del proyecto Mar e Rías: Pesca & Turismo, promueve experiencias en torno al turismo marinero y el pescaturismo

Marineros por un día a bordo del barco Abuelo Sebas 

Galicia es sinónimo de mar, y el mar es sinónimo de Galicia. Este recurso natural es de enorme importancia para nuestra Comunidad. El mar no solo forma parte de nuestro paisaje, sino que constituye un pilar fundamental de nuestra economía, de nuestro patrimonio inmaterial y de la vida de miles de gallegos y gallegas. 

Siendo conscientes de la necesidad de visibilizar la labor de los profesionales vinculados a él, el GALP Ría de Pontevedra ha puesto en marcha diferentes experiencias de turismo marinero y pescaturismo surgidas al amparo de Mar e Rías: Pesca & Turismo, un proyecto de cooperación en el que participan los ocho Grupos de Acción Local del Sector Pesquero (GALP) de Galicia. Así, las iniciativas parten del trabajo desarrollado durante la iniciativa y las acciones formativas. A través de ellas, diversos expertos realizaron propuestas propias para compartir sus conocimientos, su actividad y la realidad de los territorios costeros desde una perspectiva próxima y vinculada al día a día del sector. 

En total, son cuatro las experiencias que se crearon: Turismo Marinero Mulleres do Mar de Poio, una propuesta vinculada la actividad marisquera en los arenales de Poio; la iniciativa Salitres-Pescaturismo Sanxenxo, desarrollada por Leticia Vázquez en la embarcación Uru Dous ; en Lourizán (Pontevedra), centrada también en el marisqueo, y la actividad de Pescaturismo Campelo-Combarro, de la que La Alacena Roja formó parte.

La jornada arrancó bien temprano en el puerto de Combarro a bordo del barco Abuelo Sebas. En él, una tripulación formada por Iago Tomé, patrón mayor de Raxó, su mujer, Eugenia Silva, y su hijo, Iago Tomé Jr, guio a los aspirantes a marineros en su típico día de trabajo.

Durante la travesía, los presentes (ataviados con un chaleco con radio baliza) pudimos conocer los entresijos de su oficio. Por ejemplo, observar cómo se recogen las nasas, que salían del fondo marino con camarones y nécoras, aunque tampoco quedaban atrás otras especies, como las estrellas del mar o el pulpo. Asimismo, también hubo tiempo para aprender un sinfín de conceptos de la mano de este trío de pescadores, como saber diferenciar una nécora óptima para el consumo o los secretos mejor guardados del entorno.

Pero esta expedición no se quedó aquí porque, para vivir la experiencia al completo, no hay nada mejor que catar el producto. Al final de la jornada, Silva preparó una auténtica mariscada a la que no le faltó detalle. Un desayuno con los diamantes de la ría y un fondo de pantalla incomparable: la misteriosa isla de Tambo y las playas de Marín.

Esta familia de pescadores comenzó a ofertar pescaturismo en julio y son los únicos que lo hacen en Combarro. Desde que empezaron, el balance ha sido muy positivo. “Buscamos que se tenga una experiencia agradable y que la gente se acuerde siempre. Ya vinieron unas cuantas personas de diferentes puntos de la geografía española e incluso de fuera y se fueron muy sorprendidos”, señaló el patrón. Según el, “lo que más me gusta de compartir esto, yo que soy un amante del mar y de mi profesión, es que la gente vea cómo se pesca, el trabajo que hay detrás de todo eso, que es bastante grande y al que no se le da el valor que tiene”, agregando que “prevemos hacer la actividad todo el año, salvo de abril a mediados de julio. En noviembre empieza la campaña de la centolla que, para mí, es la más bonita”. 

Un viaje más que recomendable que, además de ser para todos los públicos, nos acerca a la realidad del mar y a quienes viven de él, invitando a comprender y respetar un oficio estrechamente ligado a nuestra identidad. 

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