De lo bueno, lo mejor en el Hotel Carlos I Silgar 

El complejo, con 130 habitaciones, dispone de piscina exterior, spa y pista de tenis y pádel

De lo bueno, lo mejor en el Hotel Carlos I Silgar 

Cuando uno se adentra en el Hotel Carlos I Silgar, en Sanxenxo, enseguida le embarga la sensación de que no podría estar en un lugar mejor. Calidad, confort y orientación al servicio son las máximas de este complejo que, con 26 años de historia, se ha posicionado como un referente en la zona. 

En total, son 130 habitaciones (3 de ellas, suites y 2, superiores) que disponen de todas las comodidades. En este sentido, durante los últimos años fueron remodeladas las de la primera y segunda planta, oyendo las necesidades de los huéspedes y del propio personal. Pero no fueron los únicos cambios que se produjeron en el establecimiento, si no que también se realizaron mejoras en diferentes espacios, así como modificaciones invisibles a los ojos de los viajeros pero trascendentales para su estancia. 

En el apartado gastronómico, el Hotel Carlos I Silgar dispone de varias zonas donde disfrutar de suculentos bocados, empezando por el snack bar, a escasos metros de la piscina exterior, ideal para picar algo bajo los rayos del sol. Ya en el interior del complejo, la cafetería es otra de las zonas imperdibles, en la que dejarse llevar por los sabores de una carta propia compuesta por sándwiches, ensaladas y diferentes raciones, como pulpo.

Pero si lo que se busca es una experiencia que va más allá culinariamente hablando, el restaurante principal del Carlos I (donde se sirven los desayunos, comidas y cenas) es el espacio idóneo para ello. En él, los comensales encuentran una cocina tradicional basada en productos de proximidad –el pescado proviene de las lonjas de Portonovo y O Grove– y elaborada al momento; una filosofía que se traduce en desperdicio alimentario 0. Una comida aquí es un viaje sensorial en el que los matices de nuestra tierra están muy presentes, a través de propuestas como una variedad de aperitivos, un Salpicón de marisco o un exquisito Rodaballo a la marinera; culminando el festín con una deliciosa Tarta de queso, un clásico de la casa. Y no hay que olvidarse de los vinos, donde la carta también es excelente. Cabe destacar que la oferta gastronómica del hotel se adapta a las necesidades de los clientes, véanse intolerancias alimentarias o necesidades especiales, como los menús deportivos. 

Otra de las facetas que conviene reseñar de este hotel es su capacidad para albergar congresos y eventos de diversa índole, especialmente aquellos relacionados con el deporte. Disponen de medios audiovisuales y se adaptan a las necesidades de cada cliente, porque, como indican desde el complejo, “la primera palabra es sí”; una versatilidad que no es baladí, sino fruto del trabajo de un equipo de profesionales que vela por la atención al detalle y la mejora continua. 

Pero hablar del Carlos I también es hablar de su Spa, un rincón para dejarse mimar y desconectar de los quehaceres diarios. Abierto a personas no alojadas, en él uno puede realizar diversos tratamientos; sumergirse la piscina dinámica, con camas de burbujas, chorros subacuáticos y zonas de hidromasaje; disfrutar de un circuito con sauna de vapor, jacuzzi y la Piscina Experience o relajarse en los conocidos sillones anatómicos calientes. Por si fuera poco, también disponen de una piscina climatizada y un gimnasio. 

Completan sus servicios una pista de tenis y de pádel, así como un aparcamiento propio. Sin duda, este establecimiento no es uno más. Quien lo conoce encuentra un refugio; un ‘hotel a medida’ que invita a volver. 

Vigo s/n 

36960 Sanxenxo (Pontevedra) 

Tel.: 986 727 036 / 986 721 108

www.hotelcarlos.es

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